Hay síntomas que muchas mujeres llevan durante años sin consultar a nadie. Las pérdidas de orina al reírse o estornudar. La sensación de peso o presión en la zona baja del abdomen. El dolor durante las relaciones sexuales. La dificultad para llegar al baño a tiempo. Los han normalizado, los han ocultado o simplemente han asumido que son consecuencias inevitables de haber tenido hijos o de hacerse mayor. No lo son. En la mayoría de los casos tienen solución, y la fisioterapia de suelo pélvico es uno de los tratamientos con mayor evidencia para abordarlos.
Qué es el suelo pélvico y por qué importa
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos que forma la base de la pelvis. Su función es sostener los órganos pélvicos —vejiga, útero y recto—, controlar los esfínteres uretral y anal, y participar en la función sexual y en el parto.
Es una estructura que trabaja constantemente, muchas veces sin que seamos conscientes de ello. Y como cualquier grupo muscular, puede debilitarse, tensarse en exceso, lesionarse o perder coordinación. Cuando eso ocurre, las consecuencias se notan en la vida diaria de formas que van desde incómodas hasta limitantes.
Lo que pocos saben es que el suelo pélvico no solo puede estar débil. También puede estar hipertónico —demasiado tenso— y eso produce síntomas completamente distintos que a menudo se diagnostican y tratan de forma incorrecta durante años.
Síntomas que pueden indicar que algo no funciona bien
El suelo pélvico disfuncional se manifiesta de formas muy variadas. Estos son los síntomas más frecuentes:
Por debilidad o falta de tono:
- Pérdidas de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio (incontinencia de esfuerzo)
- Urgencia repentina e incontrolable de orinar (incontinencia de urgencia)
- Sensación de pesadez o bulto en la zona vaginal (posible prolapso)
- Gases o heces difíciles de controlar
- Disminución de la sensación durante las relaciones sexuales
Por hipertonía o tensión excesiva:
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
- Dificultad o imposibilidad de penetración (vaginismo)
- Dolor pélvico crónico o en la zona lumbar baja
- Dificultad para vaciar completamente la vejiga
- Estreñimiento crónico o molestias al defecar
Si reconoces alguno de estos síntomas, no estás sola y no tienes que seguir conviviendo con ellos.
Cuándo es especialmente importante cuidar el suelo pélvico
Aunque cualquier mujer puede tener disfunciones de suelo pélvico, hay etapas y situaciones que aumentan el riesgo:
- Embarazo y postparto: el peso del bebé, el parto vaginal o instrumentado y los desgarros pueden dañar la musculatura pélvica. La recuperación postparto debería incluir siempre una valoración del suelo pélvico, aunque el parto haya ido bien.
- Menopausia: la caída de estrógenos reduce la elasticidad y la fuerza de los tejidos pélvicos. Es una de las causas más frecuentes de incontinencia y sequedad vaginal en mujeres mayores de 50 años.
- Práctica deportiva de alto impacto: correr, saltar, CrossFit o deportes que generen impacto repetido pueden sobrecargar el suelo pélvico si no está preparado para esa demanda.
- Cirugías pélvicas o abdominales: histerectomía, cesárea, cirugías de próstata en hombres o cualquier intervención en la zona puede alterar la función del suelo pélvico.
- Estrés crónico: la tensión emocional sostenida se acumula también en la musculatura pélvica y puede generar hipertonía sin causa física aparente.
Qué hace exactamente la fisioterapia de suelo pélvico
La fisioterapia de suelo pélvico no es hacer ejercicios de Kegel en casa. Es una especialidad que requiere formación específica y que trabaja desde la valoración individual de cada paciente.
Una primera consulta incluye una historia clínica detallada y una exploración para determinar el estado real de la musculatura pélvica: si está débil, tensa, con poca coordinación o con puntos de dolor específicos. A partir de ahí se diseña un plan de tratamiento personalizado.
Las técnicas más utilizadas incluyen:
- Terapia manual interna y externa: liberación de puntos gatillo, movilización de tejidos y trabajo sobre adherencias o cicatrices (episiotomías, cesáreas)
- Ejercicio terapéutico específico: fortalecimiento o relajación del suelo pélvico según el caso, siempre progresivo y adaptado
- Biofeedback: herramienta que permite al paciente ver en tiempo real cómo responde su musculatura para aprender a activarla y relajarla correctamente
- Electroestimulación: útil en casos de debilidad severa o pérdida de conciencia muscular
- Reeducación postural y respiratoria: el diafragma, el suelo pélvico y la musculatura abdominal profunda trabajan como un sistema. Tratar solo una parte sin considerar las demás limita los resultados
En AlteaSalut, la fisioterapia de suelo pélvico la realiza Alexis Betancourt, fisioterapeuta especializado tanto en fisioterapia general como en suelo pélvico. El abordaje es siempre respetuoso, informado y adaptado a cada paciente.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Depende del problema, de su antigüedad y de cada persona. En la primera valoración se puede hacer una estimación realista. Lo habitual es que se noten mejoras a partir de las primeras sesiones, aunque la resolución completa del problema requiere un proceso que puede durar varias semanas.
Lo que sí es cierto es que cuanto antes se aborda, más rápida y completa suele ser la recuperación. Muchas pacientes llevan años conviviendo con síntomas que en pocos meses de tratamiento se resuelven o mejoran de forma significativa.
Una última cosa importante
El suelo pélvico no es un tema exclusivamente femenino. Los hombres también tienen suelo pélvico y también pueden sufrir disfunciones: incontinencia tras cirugía de próstata, dolor pélvico crónico o disfunción eréctil de origen muscular son algunas de las situaciones que la fisioterapia puede abordar.
Si llevas tiempo con alguno de los síntomas descritos en este artículo, el primer paso es una valoración. Sin juicios, sin prisas. Solo entender qué está pasando y qué opciones tienes.
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